El dÃa en que Abdul se hizo con el triunfo en la carrera anual no podÃa parar de llorar. Nacido en mitad del fuego cruzado de una guerra a miles de kilómetros de distancia, y criado entre bombas y explosiones, aprendió a correr antes que caminar. Su victoria de aquella mañana, santiguándose ante la rana, y besando el puente romano, significaba huir de un cruel perseguidor: el pasado.