27 DE DICIEMBRE DE 2026

Ante su exhibición de seguridad se desvanecería la de los demás. Ese era su convencimiento. Él estaría en el podio. Arriba. Aunque anduviera en medio del grupo. Su ilusión se situaba en una zona imprecisa pero sólida, que desplazaba la realidad o la dejaba colarse a sabiendas de sus limitaciones. Pero no había duda, ni asomo de turbación o inquietud. Ganaría. Tarde o temprano. Tenía todo el tiempo del mundo. Era un niño. Y por lo tanto, inmortal.