27 DE DICIEMBRE DE 2026

“¡Nunca volveré a correr!” Exclamé. Mis padres me decían que me calmara, que todo iba a estar bien. Pero eso no era lo que deseaba escuchar “volverás a correr” “seguirás siendo atleta” esas eran las frases que anhelaba oír. Pero debía ser realista y enfrentarme a la realidad, todo estaba perdido, había perdido totalmente las esperanzas y no era para menos, había estado en un aparatoso accidente que me quito la capacidad de seguir haciendo lo que amaba. Me habían amputado la pierna izquierda. Mi padre entró a la habitación donde mi cuerpo yacía sobre la cama, con una gran caja, era una prótesis de carreras para atletas sin piernas, al principio pensé que era una broma, pero mi pasión por correr me empujo a intentarlo, y ahora me encuentro en este momento, sosteniendo la medalla del primer lugar en la carrera san silvestre salmantina, porque jamás me rendí.