Me puse el abrigo azul,aquel que tanto le gustaba en las noches de vino en el patio,me acomodé el cabello en una coleta encrespada, aquella que le acariciaba el rostro cuando me abrazaba .Tomé el aire, cómo si me llevara todo el oxígeno conmigo, apreté los puños y salí a toda velocidad . Cuando crucé la avenida vi su sombra difusa corriendo a mi lado como cada año, cuándo doblé por el callejón recordé su sonrisa mientras me alentaba.Entonces el corazón se me apretó y el alma se me estrujó,pero recordé sus últimas palabras
—Cuándo corras en Salmantina el próximo año,yo estaré a tu lado ,gana por los dos .
Me sequé el sudor y avancé sin mirar atrás .Corrí tan rápido que cuando crucé la meta los gritos de júbilo sonaban como susurros distantes,entonces me detuve, miré a los lados y le sonreí al cielo.