Se encontraba sobre el suelo, apoyado de manos y rodillas, como si estuviera gateando o realizando un trabajo para potenciar la musculatura estabilizadora de la cadera, tan importante en la carrera de fondo. TodavÃa no tenÃa decidido si entrenarÃa por pulsaciones o por tiempo. Si lo harÃa cuatro o cinco veces por semana. Si trabajarÃa los fartlek por sensaciones o lo harÃa por bloques. Si calzarÃa Adidas, Asics o Mizuno.
Cogió impulso y se levantó. Ya era hora de aprender a andar para poder participar en la Salmantina. De sus trece meses de vida llevaba doce escuchando a su padre decir que algún dÃa la correrÃan juntos.
Ni que decir tiene que lo hicieron. La terminaron completa cuando él tenÃa nueve años. Cinco antes ya habÃa aprendido a montar en bicicleta. Y hasta el último dÃa de su vida, su padre también intentó enseñarle a volar en los halcones.