27 DE DICIEMBRE DE 2026

Se encontraba sobre el suelo, apoyado de manos y rodillas, como si estuviera gateando o realizando un trabajo para potenciar la musculatura estabilizadora de la cadera, tan importante en la carrera de fondo. Todavía no tenía decidido si entrenaría por pulsaciones o por tiempo. Si lo haría cuatro o cinco veces por semana. Si trabajaría los fartlek por sensaciones o lo haría por bloques. Si calzaría Adidas, Asics o Mizuno.
Cogió impulso y se levantó. Ya era hora de aprender a andar para poder participar en la Salmantina. De sus trece meses de vida llevaba doce escuchando a su padre decir que algún día la correrían juntos.
Ni que decir tiene que lo hicieron. La terminaron completa cuando él tenía nueve años. Cinco antes ya había aprendido a montar en bicicleta. Y hasta el último día de su vida, su padre también intentó enseñarle a volar en los halcones.