El sudor, el dolor, la irritable presión, todo recaÃa arduamente en chispas de victoria que recorrÃan mi entumecido cuerpo. Ese sentir era existir. La victoria era mÃa una vez más.
Han pasado treinta años desde la última vez que corrà como lo hacÃa en las competencias y me he dado cuenta de algo. Nunca abandoné la pista, nunca dejé la carrera. La vida es una pista, se hará más grande dependiendo de que tanto se avance. Cuando no avanzas los demás te rebasan y la carrera continua. En la vida, te quedas atrás mientras los demás prosperan, pero el tiempo sigue en proceso. Correr a la delantera es como vivir rápido, sin precaución o estrategia, es por eso que debemos correr lento y equilibrado para asà existir plenamente.
Y aunque ahora esté acostado, conectado a unos tubos, sé que ya llegué, directamente a la meta.