Una cifra rondaba en su cabeza mientras corría, 42 kilómetros con 195 metros, distancia que separaba las ciudades griegas de Maratón y Atenas.
Tras atravesar la Plaza Mayor y una vez sofocada la emoción que sintió al hacerlo sus pensamientos se centraron en aquel mensajero griego llamado Filípides.
Atravesó a un ritmo inesperado el Puente Romano pensando que aquel soldado no podía desfallecer, las vidas de muchas personas estaban unidas a su suerte.
Los ánimos del gentío en la avenida de Portugal no alejaron de su mente la épica carrera de aquel héroe que entregó su vida para llevar a Atenas la buena nueva de la victoria frente a los persas.
Enfilando la última recta observó el rostro de su mujer. Emocionada y con lágrimas en los ojos, aplaudía. Ambos sabían que aquella llegada era la noticia de otra gran victoria. Victoria por la cual llevaban luchando muchos años.

27 DE DICIEMBRE DE 2026