Cumplió los 18. Lo primero que hizo fue inscribirse en la San Silvestre Salmantina, al recorrido “Dâ€.
HabÃa participado otros años, pero éste era especial, sus hermanos que vivÃan fuera, la correrÃan con él.
Ya solo quedaban pocos dÃas. Una noche tuvo un sueño; comenzaba la carrera y cuando llevaba parte del recorrido, un pinchazo le paralizó, doblado en el suelo, llorando, se daba masajes en su pierna, sus dos hermanos lo cogieron uno de cada brazo y como si fuera en volandas consiguió llegar a meta.
Por la mañana, al despertar, cogÃa su teléfono y leÃa las noticias comarcales.
La primera noticia que saltó fue:
«Accidente de tráfico en la A 50, viajaban tres vecinos de la ciudad, dos de ellos fallecieron al instante y un tercero grave lo trasladaron al hospital».
Se le cayó el teléfono, retiró la sábana y es cuando vio que le faltaba una pierna.