27 DE DICIEMBRE DE 2026

Él que nunca había fumado. Él que corría a diario y participaba en carreras populares. El tumor se le había extendido. Las probabilidades de sobrevivir eran mínimas. En apenas unas semanas había perdido el pelo y su cuerpo era ahora una endeble masa de huesos y piel. Cada día era un tormento. Interminables sesiones de quimioterapia. Decenas de pastillas. Mientras veía pasar a los corredores de la San Silvestre recordó a Emil Zátopek. Aquel atleta checo que en una semana venció en los cinco mil, los diez mil metros y la maratón en los Juegos Olímpicos de Helsinki. Decían que era imposible, que nadie podría hacer algo así. Un paso detrás de otro. Siempre hacia delante. Sorteando toda clase de obstáculos. Cuando vio al primer corredor alcanzar la meta, se marchó al hospital convencido. Él también iba a ganar aquella carrera por la vida.