27 DE DICIEMBRE DE 2026

A sus casi ochenta años, Jorge se preparó para la carrera que siempre soñó, la San Silvestre. Mientras avanzaba por el camino, su cuerpo se volvía más ligero, sus arrugas se suavizaban y su cabello se oscurecía. El tiempo se desvanecía y él retrocedía décadas.
De repente, estaba en su juventud, corriendo hacia sus amores perdidos y sus sueños. Pasaron los años en un parpadeo y se encontró en la infancia, trotando hacia la casa de sus padres y el olor a comida casera envolviendo el aire.
Continuó avanzando, atravesó el umbral de su nacimiento, donde sus padres lo recibieron con amor y alegría. Las risas de los amigos y familiares llenaron la estancia mientras el bebé Jorge lloraba. Finalmente cruzó la línea de meta donde los vítores y aplausos lo rodearon. Él miró hacia atrás con una sonrisa agradecido por la ayuda de Caronte.