27 DE DICIEMBRE DE 2026

—¡Ay, Dios! Estoy agobiada; hay mucho gentío empujando… ¡Vamos, cariño! ¡Continúa!… ¿Qué? ¿Te duele el costado? Eso es flato. ¡Respira hondo y pisa fuerte! ¡No pares! ¡Queda poco!… ¡No te oigo bien! ¡Gritan como locos!… Sí, pasada la pancarta de llegada, a la derecha… No sé, a unos cincuenta metros… ¡No! ¡Estoy bien! ¡Tú sigue corriendo!… ¡Uf! ¡Qué calor hace aquí! ¡Necesito aire!… ¡Venga, el último esfuerzo! ¡La meta está ahí!… ¿Cómo que no has llegado todavía a la plaza de San Antonio?… ¡Ay, no! ¡Tienes que subir el ritmo o nos darán las uvas!… ¿Que si estoy segura? Es la tercera vez que rompo aguas, ¿recuerdas?… No, no cuelgo.
Escucho sus palabras agitadas, siento sus latidos y esas dichosas contracciones… ¡No me queda espacio para girar…!
Aun así, creo que hoy ganaré mi primera carrera. Y mamá será estupenda: ya me está animando incluso antes de nacer.