27 DE DICIEMBRE DE 2026

La San Silvestre Salmantina siempre fue una metáfora para mí. Su trazado parecía la historia de mi vida. Nací cerca del Bulevar San Francisco Javier y en el parque Picasso pasé muchas tardes de mi juventud. Recuerdo también llevar a mi hija al colegio y, a esa hora entre las nueve y las diez, tomarme un café con alguna madre en una cafetería de la Avenida de los Comuneros.
Ahora la «Sansil» cumple 33 años y yo ya hace 15 que no participo.

Este año me situaré al final del Paseo del Rollo, cerca ya de la Plaza de San Antonio. Me pertenece de alguna manera el final de la carrera, es el sitio en el que siento que debo estar. Veré hasta el último corredor llegar a meta.
Al fin y al cabo, viene de recorrer un trozo de mi vida.