27 DE DICIEMBRE DE 2026

José estaba considerado el mejor corredor de la Salmantina… al menos, así era antes del accidente. Su mujer estaba dando a luz y él tenía mucha prisa por llegar. No vio venir ese camión… Al año siguiente, le propusieron ver la Salmantina desde una terraza: «Hay ascensor y la silla de ruedas cabe perfectamente», pero se lo tomó como un insulto. Su mujer, en cambio, se apuntó de nuevo a la carrera. Ambos se habían conocido allí y juraron no dejar de participar jamás, pasara lo que pasara. José quedó al cargo de su hijo, un bebé de apenas 17 meses. Aun así, seguía lleno de rabia. De pronto, su hijo se escurrió del carrito y empezó a caminar hacia la meta. Era la primera vez que lo hacía. ¡Y así de rápido! Le recordó tanto a él… «¡Vamos, hijo! ¡Tú puedes! ¡Corre!», le gritó mientras le caía una lágrima.