José estaba considerado el mejor corredor de la Salmantina… al menos, asà era antes del accidente. Su mujer estaba dando a luz y él tenÃa mucha prisa por llegar. No vio venir ese camión… Al año siguiente, le propusieron ver la Salmantina desde una terraza: «Hay ascensor y la silla de ruedas cabe perfectamente», pero se lo tomó como un insulto. Su mujer, en cambio, se apuntó de nuevo a la carrera. Ambos se habÃan conocido allà y juraron no dejar de participar jamás, pasara lo que pasara. José quedó al cargo de su hijo, un bebé de apenas 17 meses. Aun asÃ, seguÃa lleno de rabia. De pronto, su hijo se escurrió del carrito y empezó a caminar hacia la meta. Era la primera vez que lo hacÃa. ¡Y asà de rápido! Le recordó tanto a él… «¡Vamos, hijo! ¡Tú puedes! ¡Corre!», le gritó mientras le caÃa una lágrima.