27 DE DICIEMBRE DE 2026

Cada año, comienzo la San Silvestre Salmantina con la inquietud de desconocer si voy a poder terminarla. Hoy no es ni por la falta de entrenamiento, ni por mis maltrechas rodillas ni por la galopante artrosis de mi cadera, sino porque me pesa la edad: 1.747 años. A pesar de ello, aquí estoy otra vez, disfrutando de esta carrera popular, que para mí es especial. Veo cómo el público nos anima a los corredores y siento que es verdad eso de que el calor de la gente te da alas. Este 2017 la Sansil se celebra en domingo, Día del Señor, como yo mismo institucionalicé en el siglo IV, cuando era Papa. Todos los años corro con la misma inquietud pero al final siempre llego a la meta, aunque sea despacito y algo cansado. Cuando vuelvo al cielo, oigo el reproche cariñoso de San Pedro: ¡San Silvestre, otra vez!