Os contare la historia de Ramón, aquel joven sin vocación, siempre melancólico y sin dirección. Pero un dÃa, en pleno invierno helado, vio la San Silvestre y quedo asombrado. Se ato las zapatillas con decisión y aunque el camino fuera todo confusión, en cada tarde frÃa Ramón persistÃa, lleno de energÃa. Llego el gran dÃa, la carrera final. Las piernas de Ramón comenzaron a temblar mas su corazón ya no podÃa parar. Al cruzar la meta sin ser el primero, Ramón sintió que era un verdadero guerrero y ahora os cuento, con admiración, como aquel joven sin vocación hallo en la carrera su propia razón, y en cada zancada, su liberación.