Al pasar por la Plaza Mayor el flash de un fotógrafo me ha deslumbrado, he dado un tropezón bajando por San Pablo, cruzando el Puente he pasado a una pareja disfrazada de romanos y, en la calle CompañÃa, un niña rubita me ha dado ánimos. Al principio del Paseo de la Estación el dorsal 208 se me ha escapado. Una anciana me ha dado agua en el Alto del Rollo y, al final, cuando ya estaba en el Paseo de San Antonio todo se ha nublado.
Y ahà están de nuevo, la Plaza y el fotógrafo, el traspié en San Pablo y los romanos, y la niña rubia, y el 208, el agua de la anciana y la niebla y el horizonte emborronado, el duro asfalto y el público arremolinado.
Mi carrera ya es infinita: fotógrafo, traspié, romanos, niña, 208, agua, niebla, asfalto… y el tiempo eterno, feliz, enredado.