27 DE DICIEMBRE DE 2026

Para Álvaro era sumamente importante asistir a aquella carrera. Porque se lo había prometido. Pero estaba todo en el aire. Su pérdida era demasiado reciente, pero el no ir derrumbaría de un plumazo todo el esfuerzo dedicado hasta la fecha. Finalmente asistió. A la hora prevista allí estaba, en el Paseo de San Antonio esperando a que dieran el pistoletazo de salida.
Cerró los ojos. Estaba solo, pero sentía su presencia. Recordó todas las carreras que habían corrido juntos. Recordó lo especial que era para él y lo mucho que lo estaba echando de menos.
Los jueces dieron la salida. Álvaro salió corriendo con todas sus fuerzas y se colocó primero desde el principio. Terminó el primero. Cruzó la meta entre lágrimas. No se lo podía creer. Había ganado. Lo hizo por él. Lo hizo por su hijo, al que había prometido no venirse abajo y seguir su camino.