Preguntaron a la tortuga, si le fuera dable, qué querrÃa ser. Ella respondió: ¡La tortuga! “Luego, ¿No eres una tortuga?†– le replicaron-
–SÃ. Pero yo querrÃa ser la tortuga que venció a la liebre, en la San Silvestre Salmantina. –explicó, sacando la lengua, como cualquier tortuga que se respete.