27 DE DICIEMBRE DE 2026

Abrió los ojos y se sintió ganador. Los vítores, la inusual algarabía en una mañana decembrina, el cansancio de las piernas y la respiración cortada le indicaban la victoria. Abrió los ojos de nuevo y se encontró desparramado en Plaza Anaya, derrumbado por la resaca del último domingo del año. No tuvo pena ni vergüenza. Correr siempre fue su sueño y a ello se dedicó. Huyó de entrenamientos, de buena alimentación y madrugonazos, para entregar sus esfuerzos a la imaginación. La noche anterior, con el tercer tequila, se abría paso en el embudo de la carrera; con el quinto ya recitaba triunfos en la Glorieta Antonio Machado. Durmió la borrachera y cumplió su sueño. Abrió los ojos y los demás corrían, pero él ya había alcanzado la meta. “Si vivir es bueno, es mejor soñar”, recordó a Machado con la sonrisa y volvió a dormir.