Paula corre vestida de presidiaria. Celebra su despedida de soltera en la ‘San Silvestre Salmantina’. Las amigas saben que adora el atletismo, aguardaron durante horas la salida. Trotan con una bola negra atada al tobillo. Tararean con sorna la melodÃa de ‘Carros de fuego’. «Sin el aguafiestas de tu novio, hubieras sido una gran atleta», bromean. Piropean a los jóvenes fibrosos que las pasan como aviones. Pero a Paula le pica el gusanillo. Fracasa cuando pide a sus compinches que aviven el ritmo. Le frustra que la adelanten. Reconoce una cara: «Â¡FermÃn Cacho!, Ãdolo de mi infancia». Paula se arranca la bola de corcho. Y corre tras Cacho, convertido en liebre furtiva. «Buen ritmo, FermÃn, continúas joven». Kilométrico marcaje. Ella disfruta, está en forma. Paseo de San Antonio. Paula esprinta. Mira hacia atrás al rebasar a Cacho… Las luces navideñas de Salamanca centellean como la llama de Barcelona 92.