Se coloca los auriculares, estira calcetines y cuádriceps, calienta tÃmidamente y aborda la cinta. Con la mente puesta en la carrera de Salamanca, cierra los ojos.
Hoy corre hacia el Sur.
Llega a una playa tranquila de arenas blancas situada, esta vez, en la costa de Syldavia. Se cruza con Luis, su compañero de trabajo, que le regala un gesto mÃnimo de complicidad. A continuación, son sus hijos los que corren en dirección opuesta mientras le ignoran y discuten por la consola. Y, precedida de una lluvia fina, aparece también Amanda, la divorciada del tercero… Tras la ducha, ataca el dÃa con energÃa, satisfecho con el progreso de su preparación para la carrera de Navidad. Protagoniza la reunión de las nueve y recibe la felicitación de su jefe.
Y observa que, en las suelas de los impecables mocasines negros de Luis, aún queda un poco de arena…