27 DE DICIEMBRE DE 2026

Cuando llego a casa directa a la ducha después de la carrera… Ese es mi momento. Empapada en frio sudor y con piernas aún temblorosas me despojo de la olorosa y húmeda camiseta y del negro pantalón corto con el número cinco. Mi favorito. Lanzo mi cinta de la frente….
Nunca gané nada, no tengo copas ni referencias a triunfos salvo alguna medalla de participación y camisetas obsequios de patrocinadores.
Sé que nunca correré una Maratón, no participaré en europeos, mundiales y mucho menos unos Juegos Olímpicos, pero ahí sigo.
Soy la multitud, soy el resto, soy una más del montón de corredores que se vislumbran al fondo de los que alcanzan la meta.
Yo llego tarde en los tiempos.
Pero como alguien dijo: “lo importante es participar”.
Y yo añado… “Soltar la sudorosa cinta de la frente es la mejor terapia, física y psíquica”