Extraño lugar para una cita a ciegas: la Sansil, pero ella ya advertÃa en su perfil que le gustaba lo original y diferente. DebÃa descubrirla corriendo más que nadie porque aseguraba que iba a ser la primera en llegar a la meta y él, para no incurrir en trampa esperándola allÃ, tendrÃa que llegar justo detrás. Aprovechó los dÃas que faltaban para la carrera entrenando sin descanso; contrató un entrenador personal, se entregó como nunca lo habÃa hecho para otra causa en su vida, no en vano su perfil rezaba: “amante de los retosâ€. Pero cuando llegó a la meta nadie habÃa delante de él. Le sacó de su estupor el sonido del móvil. TenÃa un mensaje de ella: olvidó decirle que era etérea. Le prometÃa amor incondicional, nadie hasta entonces habÃa creÃdo en ella ni la habÃa seguido con tanta entrega, asÃ, a ciegas.