Siendo hija de madre viuda encontró un modo de ayudar en casa participando en la carrera de San Silvestre Salmantina.
CorrÃa con determinación sobre el asfalto, acortando la curva total del maratón a cada pasada, inmersa en el clima festivo y contagiante que envolvÃa la ciudad de Salamanca en aquel último dÃa del año.
Conforme se aproximaba a la lÃnea de llegada, un remolino de emociones que hasta entonces estuvo controlado comenzó a ser liberado.
Lágrimas se mezclaban con el sudor cuando su cintura chocó contra la banda.
Sus pasos fueron disminuyendo de velocidad poco a poco, hasta detenerse completamente para caer de rodillas en el suelo.
Una multitud la rodeo. Numerosas personas se aproximaron, haciéndole preguntas que no consiguió distinguir. En cuanto periodistas y fotógrafos, registraban el momento en que era ovalada por el público.
Objetivo conseguido, ahora podÃa ver su sueño cumplido de ir a los Juegos OlÃmpicos.