El único sonido del piso era el de la alarma a las seis de la mañana. Sólo unos pocos de los que se divorcian llegan alguna vez a enderezar su rumbo. Los recuerdos y sentimientos son los mismos espectros que transitan de sus sueños a su realidad, a través de las sombras de la habitación. Lo envuelven como una nube ominosa. Tratan de trepar por sus tobillos. Forcejean en una melé, para atenazarle la garganta y paralizarlo.
Por eso él corre. Porque aunque no lo crea posible, será quÃmicamente feliz. Porque fÃsicamente su cuerpo se aferrará a la vida tras el abandono personal pasado. Huye de sus fantasmas.
A diario corre y su mente funciona con mayor claridad, más rápido. La pena sigue, pero la vida también.
Un dÃa inesperado el teléfono suena. Una vieja amiga dice estar pasando por lo mismo. Él corre. Corre a ahuyentar a sus espectros.