Sus fuertes piernas perfila a ganar la carrera de los dioses, haciendo un gran último esfuerzo con la persona más veloz de la tierra, Daniel con el corazón en la garganta, llenando sus pulmones de esperanza, en un suspiro agrupó toda su experiencia en cada ajustes del campo de la carrera, su mente llena de valentía y por honor a su madre dejó una estela brillante llegando a la gloria eterna de San silvestre.
Viendo sus compañeros exhaustos, en ese momento abrazó a todos de felicidad, viendo a su madre en la meta gritó: ¡ Esto es por tí y para tí madre!