Soy mujer de atleta, cuñada de atleta y amiga de atletas, y gracias al running he viajado a Berlín, San Sebastián, Gijón, pero la San Silvestre Salmantina es un acontecimiento especial.
Desde un mes antes ya noto los nervios en la familia. Las reuniones en casa o con amigos tienen un tema común, solo se habla de la carrera, que si la salida es un embudo, que si este año voy a ganar a Pepito,…
Y cuando amanece el último domingo del año la tensión es máxima, por la ilusión y la esperanza de que al acabar la prueba todo concluya como llevan soñando durante semanas.
Siempre voy a verlos antes de cruzar la línea de meta y con verles la cara sé cómo serán los próximos días. Si no ha ido bien toca apoyarles para subirles el ánimo y si han cumplido sus objetivos toca disfrutar con ellos.