La tormenta era gorda, con ella se fue la luz y cobertura de móviles. Marcos empezó con sus quejas, creÃa que no podÃa sobrevivir sin su teléfono. Me levante y fui a buscar al trastero algún álbum de fotos con el fin de entretener a mà hijo hasta que volviera la cobertura. Entre bromas parecÃa conseguir mi objetivo, a Marcos le parecÃa súper antiguo eso de las fotografÃas en papel. Entonces apareció ante sus ojos una fotografÃa que lo cambiarÃa todo. En ella aparecÃa yo 20 años atrás, muchos kilos menos, bastante pelo más y esa cara de felicidad de los dÃas de la Sansil. A Marcos le costaba reconocer al chico atlético de la foto. Convencido me dijo que este año serÃa él quien recorrerÃa las calles de Salamanca y esperaba que en la meta le estuviera esperando para inmortalizar el momento. QuerÃa su propia fotografÃa de papel.