27 DE DICIEMBRE DE 2026

No, no me asustaba, pero su presencia era inquietante. Era como si algo nos conectase más allá de las palabras, pero no fuéramos capaces de descifrar el mensaje del otro. Solo aparecía, inmóvil. Nos mirábamos sin mirar y esperábamos sin saber a qué. Como si nuestra historia no pudiese contarse aún.