Era la esperanza misma que detrás de una nube, volaba. Yo iba tras ella, yo iba tras ella, pero no la alcanzaba; era como si desapareciera en el infinito. Y mientras avanzaba, mientras sigo corriendo, siento que me quedo sin fuerzas. Y de pronto, me acuerdo de mi abuelo. El un dÃa me dijo que mirara a las estrellas, que mirara al cielo si es de dÃa. Y que luego, si aun asà como lo he hecho, sigo cansado mientras estoy corriendo, debo hacer esto. Cerrar los ojos y avanzar con fe por el mismo derrotero. Y lo hice. Y se fue el cansancio. Y se fue el sudor. Y aunque acabe lejos del Finish, pues aparecà por cálculo por la playa de los coches (jajaja,), serÃa el fundador luego de las corridas con los ojos cerrados. Es más, una nueva modalidad de relajación aquà en San Silvestre. ¡Crucemos dedos!