Nerona tenÃa secreto en el parterre, en la cepa de un árbol acurrucaba cuatro cachorros. Pronto abrirÃan los ojos a un sol de mañanas altas.
Cuando podÃan caminar, los puso en su boca y salió a su casa. En el portal estaba su dueño, pensando quedarse con todos, pero pronto, Nerona lloraba entregando a sus hijos en adopción. Se consolaba escuchando sus ladridos en la calle. Hasta que dejaron de comunicarse con aquel códice. Pero habÃa llegado depresión inconsolable.
Al poco tiempo en un muro, estaba un aviso que decÃa.
-Me perdÃ, ¡Ayúdame a regresar! soy Tobi.
Nerona inundó todo en recuerdo. Salto, desanimada en jamás entrar en celo.
Entonces llegó el dÃa, salieron a correr con su dueño y se encontraron a Tobi. Todos corrieron por bulevares, y puentes. Era la maratón, que los unió a sonreÃr. La depresión escapó.