27 DE DICIEMBRE DE 2026

Nerona tenía secreto en el parterre, en la cepa de un árbol acurrucaba cuatro cachorros. Pronto abrirían los ojos a un sol de mañanas altas.
Cuando podían caminar, los puso en su boca y salió a su casa. En el portal estaba su dueño, pensando quedarse con todos, pero pronto, Nerona lloraba entregando a sus hijos en adopción. Se consolaba escuchando sus ladridos en la calle. Hasta que dejaron de comunicarse con aquel códice. Pero había llegado depresión inconsolable.
Al poco tiempo en un muro, estaba un aviso que decía.
-Me perdí, ¡Ayúdame a regresar! soy Tobi.
Nerona inundó todo en recuerdo. Salto, desanimada en jamás entrar en celo.
Entonces llegó el día, salieron a correr con su dueño y se encontraron a Tobi. Todos corrieron por bulevares, y puentes. Era la maratón, que los unió a sonreír. La depresión escapó.