La ilusión de cada año
Termino de asegurar por quinta vez los cordones de mis zapatillas. Todo está listo. Salgo hacia el puesto de salida, el corazón me bombea ansioso por empezar y mis músculos están preparados. Todos los años me ocurre igual, me hace sentir un chaval. Es mágico este momento, formar parte durante unas horas de esta maravillosa marea humana que se mueve al mismo compas y con un mismo objetivo, el deporte.
Mi dorsal, es mi amuleto, me encanta verlo ahí prendido en mi pecho, ¡ya soy ganador! solo con ver esos números, ser uno más, me hace felizmente ganador.
Antes de que den la salida, como siempre, beso la medalla de la virgen de la Vega que me regaló mi nieta. Ahí están, los puedo ver a todos animándome entre la gente.