27 DE DICIEMBRE DE 2026

Un paso siguió a otro, se agitó la respiración. El cuerpo se refrescó, poco a poco, con las gotas de sudor. Nunca se trató de la fama, tampoco del reconocimiento ni del galardón. Se trató de sentir el cuerpo, de abrazar la sensación de calor, de entregarse a la experiencia vital de un movimiento que por un momento pareció incesante y que, incluso en el cansancio, otorgó satisfacción. Fue el acto de ser parte de la continuidad de una tradición que perpetuó recuerdos, convicciones y valores, así como su posibilidad de transmisión.