27 DE DICIEMBRE DE 2026

Había llegado la hora en que solo ponen bingo y teletienda, no podía dormir, me asomé por la ventana, la noche estaba esplendida, busqué las zapatillas que me regalaron por reyes y salí a la calle en pijama, no esperaba encontrarme a nadie, los basureros hacían su ronda por mi barrio, me dio un poco de vergüenza y me volvía a casa cuando por la acera de enfrente vi un grupo de gente que corría, busqué el paso de peatones más próximo y crucé, los saludé y me uní al grupo, cada uno exponía sus facultades y posibilidades de ser el próximo ganador de la San Silvestre, no pude evitar reírme, entre su juventud también pululaba mucha ingenuidad, me miraron con rabia y aumentaron su velocidad, volví a casa y busqué un conjunto apropiado para la noche siguiente, donde le demostraría que una octogenaria también puede correr.