27 DE DICIEMBRE DE 2026

Aquel año no estaba muy animado a disputar la «Sansil».
Pero a primeros de diciembre tuvo que desplazarse a Salamanca, y tomando café en la Plaza Mayor, entabló conversación con un joven somalí. Por unos euros le contó su vida y pudo ver sus pies, tallados en una constante huída. «Yo siempre correr», decía, rematando la frase con una risa cantarina. Aquéllo le animó a participar.
Iba bastante rezagado cuando colocándose tras la risa que le pasó por la derecha fue adelantando posiciones.
Extenuado entre los aplausos tardó en percatarse de que había ganado la San Silvestre Salmantina.