27 DE DICIEMBRE DE 2026

Sonó el teléfono. “Buenas tardes, soy Antonio, compañero de su marido. Me temo que se va a retrasar esta noche. A última hora nos ha entrado un pedido muy urgente y me ha rogado que le avise. Siento las molestias”.
“Buenas tardes, soy Rosa, la esposa de Antonio. Dígale a mi marido que no se preocupe. Lo entiendo perfectamente. Ah… por cierto, dígale también que se ha olvidado las zapatillas para la San Silvestre, pero que le espero en el control de salida a las cinco en punto. Gracias”.