Correr es una experiencia gratificante pero correr la San Silvestre Salmantina es más que eso. Es situarse en la linea de salida y nada más llegar respirar alegrÃa. La alegrÃa de ese grupo de amigos y amigas disfrazados de bombillas, o la de los abuelos con los nietos que sonrÃen porque los ojos de sus pequeños brillan. La de familias enteras, perro incluido. Parejas, compañeros de trabajo, vecinos… El año acaba y en el horizonte se vislumbran las ilusiones que el año nuevo trae, Casi se tocan. Y aunque haya preocupaciones, en la San Silvestre, se disipan. Es la magia de esta carrera divertida y también benéfica. Correr fortalece el corazón, tonifica los músculos y oxigena el organismo pero correr la San Silvestre dibuja una sonrisa en el alma, imprime una felicidad que se irradia. ¡AnÃmense este año, háganse ese regalo! ¡La San Silvestre Salmantina les está esperando!