– ¿Cómo fue que estoy en una maratón si me canso de solo ver correr alguien en televisión?.
Además las cañas, pinchos y pizzas me parece no son compatibles con correr maratones.
Me duele todo, hasta el pelo. Ni idea quien mueve mis piernas porque ya no las siento.
Me distraigo con otro competidor a mi lado que parece no llegará al próximo puesto de agua que está a 200 metros. Pobre hombre, está peor que yo, y es mucho decir.
No se como llegué pero estoy en el puesto 8 o 9 y eso que solo entrené una semana antes.
– ¡Soy un héroe! alabo mi ego, veo el cartel de llegada allá lejos.
Ya casi llego, apuro el paso, siento una brisa fresca ahora. Desde alguna parte escucho a mi mujer que dice mi nombre alentándome seguramente.
– ¡Carlitos despierta que te has caÃdo de la cama!