27 DE DICIEMBRE DE 2026

Según el indicador, quedaban solo 11 kilómetros para llegar al Paseo de San Antonio cuando el coche sufrió un pinchazo. Papá lanzó un exabrupto y aparcó en la cuneta. ¡No llegaríamos a tiempo a la San Silvestre!
Dejamos a papá esperando a la grúa. Mi hermano y yo, con nuestra equipación y dorsales, salimos corriendo hacia la línea de salida. Quedamos en vernos en la meta, si es que llegábamos…
Alcanzamos Salamanca, pero aún debíamos acudir al punto de partida y completar la carrera. Al llegar al Paseo de San Antonio, lleno de público, escuchamos la señal de salida. ¡Ya estábamos muy cansados!
Al final, exhaustos y orgullosos, conseguimos terminar la San Silvestre Salmantina. Allí vimos a nuestro padre, contento, pues había conseguido que arreglaran el pinchazo.
De vuelta a casa, entre risas y dolores, mi hermano y yo decidimos proponer a la organización una media maratón salmantina.