Cada año esta carrera no hace más que mejorar. Me han adelantado 10 luchadores de sumo, 3 astronautas y un Capitán Trueno. Tengo flato y me queman las piernas, y acabo de ver pasar el kilómetro 3. Ahora Caperucita me da codazos, el público ocupa mucho¡Esta calle es pequeña! Creo que me he dejado el pulmón en la última cuesta. Miro a mi padre y está sudando, compañero de fatigas con cinta en la frente a lo Eva Nasarre desde hace 30 años. Me mira y me sonríe, me coge la mano para pasar la meta. Y, cuando me paro, bebo agua y lo pienso, no me queda ninguna duda. Hacerle feliz…ésta es la mejor carrera.