27 DE DICIEMBRE DE 2026

La chica de zapatillas rojas tiene su mismo ritmo. “Buena liebre”, piensa Nuria, y toma su estela, dejándose hipnotizar por la cadencia de sus hombros, ligeramente ladeados, por su coleta, compás de metrónomo. Sólo quedan dos kilómetros, pero Nuria recuerda el proverbio oriental: “si el camino es de cien, considera noventa la mitad”. Repite el mantra con cada bocanada, mientras la liebre cumple a la perfección.
Si Nuria flaquea, ella aprieta. Si se acelera, ella templa zancada…
Restan cien metros. Cuando Nuria se impone la orden de esprintar, en un reflejo, la liebre le imita.
Dobla velocidad y la liebre redobla.
Aprieta los puños. La liebre los exprime.
En meta, codo con codo, Nuria cierra los ojos…
-¡Te has superado a ti misma!- proclama su hermano poco después, acercándole la sudadera.
Tras masajear sus hombros doloridos, Nuria se suelta el pelo, sonríe y comienza a desatarse las zapatillas rojas.