El pulso se acelera, sientes a tu corazón palpitar, el sudor resbala por tu frente y el aire comienza a faltar. El cansancio te insistirá en parar pero tu mente te obligará a continuar. Muchos todavía piensan que lo más ansiado es llegar, a la mayor prontitud posible, para la medalla ganar. Pero la verdadera meta no es alcanzar la primera posición, no se trata de competitividad. Te hablo de actitud, de esfuerzo, de superación, de no rendirse, de vencer al miedo, de no poner límites a nuestra capacidad. Porque el significado de la verdadera meta sólo la conocen los que la consiguen alcanzar.