27 DE DICIEMBRE DE 2026

Empezó la XXX carrera. Había participado en casi todas las anteriores, aunque mi estantería de trofeos rebosaba polvo y frustración. A veces no pude acabar, otras lo hacía en puestos muy retrasados, pero mi fe era inquebrantable, esta vez sería diferente, me encontraba pletórico. Corría en cabeza, a mi vera Pinilla, ganador del año pasado, y corredores del Club Padre Basabe. La gente aplaudía el esfuerzo. Faltaba un kilometro, aceleré el ritmo, ¡hasta luego chicos!. A cincuenta metros el final, lo iba a conseguir, levante los brazos eufórico y cruce la meta.
Miré hacia atrás, la cinta seguía intacta, a mi derecha una luz me susurraba. Lo comprendí, no podía partir sin cumplir mi sueño.