Desde hacÃa varios años, Ximena, una joven española, conoció, por los instructores del instituto donde practicaba deportes, la San Silvestre Salamantina, que se corre por las calles de Salamanca desde 1984. Ella, como buena deportista que ha sido al practicar natación, baloncesto y, claro, atletismo, sintió gran intriga por la carrera, especialmente por la forma jocosa como la comentaban y, tras mucho sopesarlo, decidió querer participar.
No fue fácil, considerando que Ximena vive en Navarra, y su dinero escaseaba, por lo que tuvo que realizar diferentes tareas, a falta de un mes, para llegar a Salamanca. Entre estas tenÃa, cuidar niños, colaborar a su padre en la tienda familiar, y dar algunas clases de natación, algo que sumado significaba un gran esfuerzo, el cual, al momento de estar corriendo al fin, escuchando la emoción y el jubileo de la gente, al ritmo de “¡Ãnimo, tú puedes!â€, valió la pena.