Correr. Sentir que mis pies casi no tocan el suelo y que mis miedos han quedado atrás. Que, desde hace tiempo, no me siguen el ritmo. No necesito más impulso que el mÃo propio. He llegado hasta aquà sola. Era mi reto. Demostrarme que no tengo más limitaciones que las que yo misma voy dibujando en mi propio camino. Hubo quien me pensó débil y quiso protegerme, pero no soy tan frágil como pueda parecer. En este cuerpo flaco y herido, cabe mucha valentÃa y arrojo. He entrenado con ilusión y constancia. Ahora estoy delante de la salida, dorsal en el pecho, pelo recogido en una coleta bien alta y zapatillas bien atadas para que no se me escapen ni las ganas. Va a comenzar, es mi momento, necesito disfrutarla. San Silvestre Salmantina, por fin nos encontramos. Encantada de conocerte. Trátame bien, que necesito volver el año que viene