Mis amigos, que se habÃan apuntado a la moda del running hacia algunos años, eran ya unos corredores consumados que se pateaban todo el paÃs participando en competiciones de lo más variopintas. A pesar de haber resistido todo lo posible finalmente tuve que acatar las nuevas reglas del juego. Con lo fácil que era antes concentrar al grupo mencionando la compañÃa de unas cervezas o una timba de póquer. Pero esos tiempos no iban a volver. De esta forma, armandome de todo el valor que fui capaz de reunir y a regañadientes, hace unos meses empecé a entrenar. Aunque al principio me costó horrores ya que las últimas carreras las dispute en el patio del colegio, le fui cogiendo el gustillo hasta acabar completamente apasionado por este deporte. Y aquà estoy, dispuesto a recibir mi bautismo de fuego en el mejor escenario posible:la San Silvestre Salmantina. Preparados, listos…