27 DE DICIEMBRE DE 2026

Durante todo el recorrido urbano fue acompañada por aplausos y voces que repetían su nombre. Ella se emocionaba, pese a estar habituada a ser el centro de atención en las pasarelas de moda.
Eligió la San Silvestre Salmantina para formalizar un giro existencial. Hasta ese momento había ocultado, por vergüenza, la piel de sus esbeltas extremidades inferiores, herramienta fundamental en su oficio, con vestidos largos o medias oscuras.
Las mallas cortas revelaron un lunar enorme bajo su rodilla izquierda. Varias hormigas, rotuladas con gracia y habilidad, parecían acercarse a esa mancha, que semejaba la entrada a su nido. Entrevistada en el Paseo de San Antonio, dijo que aprendió a dibujar en la Universidad de Salamanca, donde se había graduado en Bellas Artes.
Por aceptar sus imperfecciones, amor a la ciudad y al deporte, nadie discutió su elección como musa de la carrera.