27 DE DICIEMBRE DE 2026

Se disputaba la final de los 100 metros planos. Estadio Olímpico a reventar. Se alinearon los seres más veloces de la tierra.Parecían extraterrestres por su contextura física e indumentaria;usual ardid para resbalar mejor en el aire.
Había un carril vacante que nadie más ocupó por pavor a competir con semejantes ogros y caer salvajemente derrotados.
Sin más temor que a mi cáncer terminal,invadí dícho carril en medio de broncas,risas y grítos de- ¡Fuera,fuera!- de la multitud.
Nó obstante,allí me quedé;deseaba competir en algo antes de morir.
Un silencio sepulcral delató el disparo de salida y explotaron todos como volcanes a tragarsen la distancia miserable.
Un suspiro y acabó todo. Necesitóse foto-finish y después de dos horas,anunciaron vencedor.
Conmoción mundial por el prodigio alcanzado: 100 metros en sólo cinco segundos; sin advertir que en menos de ellos, yó había llegado al cielo.