27 DE DICIEMBRE DE 2026

Don Emilio se colocó en la línea de salida, dispuesto a cumplir su penitencia. Llevaba el dorsal 666,aquello parecía una señal divina,el Jefe no quería ponérselo fácil.
Sabía que aquella joven catequista estaría esperando en la meta,confiaba en el y no podía fallarle. Mientras el sudor le empapaba el rostro,rezaba pára que las fuerzas no le flaqueasen y cumplir así su promesa»Si tu no puedes,yo correré por ti la San silvestre salmantina». Por un momento se arrepintió de aquellas palabras. Pero allí estaba, completando los últimos metros,con el corazón en la boca. Y allí estaba ella,emocionada sin creer lo que estaba viendo.Don Emilio se remango la sotana y con los muslos al aire y una sonrisa de satisfacción, cruzó la meta.
La joven miró al cielo y pensó» que baje Dios y lo vea».