Nunca te conocÃ, pero sigo corriendo contigo en la San Silvestre Salmantina.
Voy siempre en el pelotón del medio, procuro no perderte de vista y que tú no me veas. Es la costumbre, porque si fuera a tu lado, tampoco me reconocerÃas, aunque tal vez notarias demasiado el amor en esta mirada, en los gestos, en la proximidad de mi carrera con la tuya.
Por eso cada año me escondo entre el grupo mayor de atletas y, ni bien atraviesas la meta, finjo cansancio, abandono y me marcho por un costado del circuito.
Soy detective. Me enamoré de ti hace 10 años, cuando tu esposo me contrató para seguirte.